En 1965 la agencia estadounidense se negó a que la primera cápsula del proyecto Gemini fuera bautizada como «La insumergible Molly»
Durante los primeros años de la carrera espacial, la NASA
adquirió la costumbre de permitir a los comandantes de las misiones de
prueba bautizar a las naves en las que iban a viajar. Sin embargo, en 1965 un astronauta propuso un «inocente» nombre que acabó de manera fulminante con esta tradición.
Para comprender bien esta curiosa historia, que descubrimos en la bitácora «Maikelnai’s Blog»,
tenemos que remontarnos al año 1961, cuando el comandante Virgil «Gus»
Grissom sufrió un accidente durante la misión Mercury Redstone 4. Tras
concluir un vuelo suborbital a 190 kilómetros de altitud, la cápsula de
esta misión, bautizada como «Liberty Bell 7» en honor a la Campana de la Libertad que se exhibe en Philadelphia, cayó en el océano.
Sin embargo, mientras esperaba a ser rescatada se produjo una misteriosa explosión en la escotilla que
sellaba la nave y esta comenzó a inundarse y a hundirse en el mar.
Grissom se vio obligado a escapar a toda prisa. Nadie sabía lo que había
ocurrido. El astronauta aseguraba que no había manipulado la escotilla
cuando explotó, mientras que los ingenieros negaban un fallo en el
diseño y achacaban el accidente a un ataque de pánico.
Molesto por estas acusaciones, cuando en 1965 lo nombraron
comandante de la primera misión tripulada del proyecto Gemini, Gus
Grissom propuso bautizar la cápsula con el nombre de «The Unsinkable
Molly Brown», en homenaje a Margaret Brown, a quien habían apodado «La
insumergible Molly», después de que se hubiera salvado del naufragio del Titanic.
A los responsables de la NASA no les gustó nada esta muestra de humor negro y
pidieron al astronauta que escogiese otro. «Titanic» fue la alternativa
de Grissom, que estaba dispuesto a todo con tal de defender su
actuación en el incidente del «Liberty Bell 7».
La obstinación del comandante dio origen a un
enfrentamiento con los ingenieros que se saldó con la decisión de llamar
la nave simplemente «Molly Brown» y la determinación de la NASA de
acabar con la costumbre de permitir a los comandantes bautizar a sus
cápsulas espaciales.




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