Con
la crisis inmobiliaria que estalló hace algunos años, seguramente
muchos pensaron en buscar nuevos horizontes para el mercado de los
bienes raíces.
Asesorado por
expertos se encontró con el Tratado del Espacio Exterior que entró en
vigencia en 1967 y que prohíbe a las naciones de la Tierra ejercer
soberanía sobre la Luna o cualquier otro cuerpo celeste.
Como fue
creado hace tantos años, el tratado no consideró la posibilidad de que
una empresa fuese la que se “apropiara” de la Luna o los planetas.
Fue así como Hope decidió crear una compañía que desde hace casi 50 años vende “pedacitos” de cielo.
Según
se puede ver en la web de la empresa Lunar Embassy que es posible tener
un acre en la Luna por 19,99 dólares, mientras que uno en Marte cuesta
22,49 dólares más impuestos y gastos de envío de la escritura.
En
el caso de la Luna, asegura que ha vendido cerca del 7,5% del
territorio disponible y que entre sus compradores se cuentan unas mil
800 empresas, entre ellas dos de las principales cadenas hoteleras de
EE.UU.
“La propiedad más grande que hemos vendido fue 2,66
millones de hectáreas. La vendimos por 45 mil dólares, pero estimamos
que hoy en día la misma porción podría costar unos 2 millones 660 mil”,
dice Hope.
El empresario dice que no es un vendedor
“inescrupuloso”, por eso asegura haber redactado una constitución lunar y
que como “representante de la Luna” ha establecido relaciones con unas
30 naciones terrestres.
Su determinación es tal que ha emitido una moneda lunar y ha hecho propuestas para que la Luna se adhiera al FMI.
Las zonas más famosas de los cuerpos celestes -como el lugar de aterrizaje del Apollo 11- no están a la venta.




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