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22.6.13

LA PRIMER COMPUTADORA CON MEMORIA RAM CUMPLE 65 AÑOS! D:

RAM

 Un lluvioso día como hoy, pero de hace 65 años, tres científicos de Manchester, Reino Unido, crearon la primer máquina que utilizó memoria RAM para almacenar software. Su capacidad de 128 bytes cambió al mundo de la informática y es por eso que recordamos al Manchester Baby.

Oficialmente llamado Manchester Small Scale Experimental Machine, pero caiñosamente apodado Manchester Baby, el dispositivo de cinco metros de altura y una tonelada de peso fue manufacturado por Fred Williams, Tom Kilburn y Geoff Tootill para demostrar que los tubos de rayos catódicos (como los de las teles viejitas) eran capaces de almacenar información.

Una vez que el Manchester Baby pudo guardar algunas líneas de programación en sus 128 bytes de capacidad, se inició una revolución en la forma en la que las computadoras funcionan hasta hoy en día.

Aquí te dejamos un pequeño documental que habla sobre la odisea de este trío de científicos ingleses para demostrar algo que en ese tiempo se creía imposible, el almacenamiento de datos binarios a través de los tubos de rayos catódicos.

La memoria RAM ha evolucionado para permitir fabricar computadoras y dispositivos mil veces más poderosos, pequeños y eficientes; sin embargo, nada de esto sería posible sin la invención de estos tres pioneros de la computación.

RAM (2)

2.6.13

UN DOODLE EN HOMENAJE A JULIUS RICHARD PETRI! :O

Julius-Richard-Petri-doodle

Otro día, otro doodle. Con motivo del aniversario número 161 del nacimiento de Julius Richard Petri, la gente de Google decidió cambiar su logotipo en honor al científico alemán que cambió para siempre el estudio de la microbiología.

Nacido el 31 de mayo de 1852 en Alemania, Petri es reconocido por haber inventado en 1877 las famosas placas Petri, mientras trabajaba como ayudante de Robert Koch, médico alemán ganador de un Premio Nobel por descubrir el bacilo de la tuberculosis.

Las placas Petri no son más que unos recipientes hechos de cristal, con un diámetro de diez centímetros y uno de alto. Sin embargo, su uso permitió el cultivo de microorganismos, potenciando la microbiología y el estudio de enfermedades –en ese entonces letales– como la difteria y el cólera.

Hoy en día el legado de Julius Richard Petri puede verse en cualquier laboratorio de secundaria, siendo una herramienta básica de la ciencia.

Para celebrarlo, el doodle de hoy muestra seis placas Petri en las que se han cultivado bacterias de cosas comunes como un calcetín sucio, el teclado de la computadora (¡) o una cerradura.

20.4.13

50° Aniversario del Rolls-Royce Silver Cloud III.. :DD


Silver Cloud III fue la tercera evolución de una serie de modelos que llegó al mercado por primera vez en abril de 1955.
http://rediseno.vanguardia.com.mx/images/2013/04/20/UN_CABRIO_PARA_REYES_341305.jpg
El Rolls-Royce Silver Cloud III Drophead Coupé fue el cabrio más noble, exótico y caro de su tiempo, un lujo que sólo se podían permitir unos pocos hace 50 años.
Estrellas del cine, líderes de las finanzas y familias reales eran los únicos que podían acceder al vehículo que debutó en el verano (boreal) de 1963.
El Silver Cloud III era la tercera evolución de una serie de modelos que llegó al mercado por primera vez en abril de 1955 y que de los que en total se fabricaron 9,000 unidades. En el otoño de 1962, en el Salón del Automóvil de Earl Court, en Londres, se presentó como berlina clásica. Pocas semanas después llegaron las versiones coupé y coupé Drophead, como tradicionalmente se llama a los modelos cabrio de Rolls-Royce.
De esas versiones se ocupó el fabricante de carrocerías Mulliner Park Ward, que modificó la trasera de la línea de lujo de 5.40 metros de largo y colocó una cubierta de tela sobre los cuatro asientos. También cambiaron la parte frontal para hacer el coche distinguible aún desde la distancia por los faros dobles y la parrilla.
Del Silver Cloud III se fabricaron en total menos de 3.000 ejemplares. De los dos biplazas de Mulliner Park Ward se hicieron respectivamente 41 y 100 unidades antes de que la producción pasara en 1966 a Silver Shadow.
Quien se sube a este Rolls-Royce parece estar sentado sobre un trono. Los pies se hunden en una mullida alfombra y los asientos permiten una visión panorámica por encima del largo capó y de la tradicional figura que culmina el radiador.
Mientras el techo está cerrado, los pasajeros se pueden sentir tan protegidos como un rey o una reina. Si se aprieta un botón y tras una pequeña eternidad, la capota se pliega hacia atrás y deja a la vista a los ocupantes del vehículo a una altura que permite que quien pase por la calle los contemple desde abajo, como debe ser con un elitista Rolls-Royce.
Por ello, quizás lo mejor sea escapar de las miradas y disfrutar del vehículo descapotable en la carretera. Allí donde las calles están vacías y las curvas son anchas el Silver Cloud se transforma casi en un globo dirigible que planea por el paisaje.
¿Adoquinado? ¿Ondulaciones? ¿Baches? El Rolls-Royce supera esos obstáculos sin que el ocupante siquiera se percate de su existencia. Los pasajeros se sienten como en una nube de algodón.
El motor V8 da al Rolls-Royce un sonido y una sensación casi mística. Por aquel entonces, la firma británica no daba datos técnicos de potencia. "Suficiente", era lo que se les decía durante años a los clientes y a los competidores. Con el tiempo, el secreto se destapó: el motor de 6.2 litros y ocho cilindros en el eje trasero genera 220 caballos y cuenta con un cambio automático de cuatro marchas.
Aunque no es suficiente como para que se le compare con un deportivo, tiene suficiente fuerza para que el Silver Cloud se mueva sin esfuerzo a pesar de sus dos toneladas de peso. Y la velocidad máxima de hasta 200 km/h tampoco está mal.
Con 50 años y una cantidad de ejemplares que no llega a la centena, el Silver Cloud III Drophead Coupé es una rareza en el panorama de los coches clásicos. Es extraño que uno de las pocas unidades se ponga a la venta, y si alguien lo encuentra debe estar dispuesto a gastarse mucho dinero: se piden de 150,000 a 200,000 euros (de 194,000 a 260,000 dólares) por un modelo que aún funcione, según las bolsas de coleccionistas de Internet.
Obviamente es mucho dinero por un viejo cabrio de lujo, pero no tanto si se compara con el actual Phantom Drophead Coupé. Aunque se produce diez veces más que su antecesor, por lo que ya no es tan raro, el precio de partida es de 453.985 euros (590.000 dólares).
En el caso del modelo clásico se añade también que es difícil de reparar y restaurar. Incluso la firma alemana BMW, que cuenta con uno en su museo, envía su ejemplar a un especialista en Londres.

SUAVE COMO EL ALGODÓN, CARÍSIMO Y EXTREMADAMENTE RARO.. SOLO EL Rolls-Royce Silver Cloud III.. (: